Hay un concepto en psicología llamado Umbral de Diferencia, al cual se lo menciona comúnmente como la “diferencia apenas observable”. Técnicamente, los psicólogos lo definen como un cambio en cualquier forma de estimulación que una persona notará al menos el 50 % de las veces. Por ejemplo, te piden que sostengas una taza que tiene agua. Cierras tus ojos y mientras más agua es agregada (sin hacer ningún sonido), tu dices cuando notas un incremento en el peso. Obviamente, el peso de una simple gota de agua no será notado, pero llenar la copa por la mitad disparará en algún momento el umbral de diferencia.
La apenas notable diferencia puede ser utilizada para medir la diferencia en cualquier estímulo: luz, sonido, peso, calor, frío… y hasta señales en el poker.
Puede parecer obvio que si alguien tiene una seña muy leve, tal vez un tic nervioso, que cuanto más grande y frecuente es la seña, es más probable que sea leída por un oponente. Por otro lado, cuanta más atención prestes a las pistas y señales más finas, más probable es que las encuentres, mientras que los demás jugadores en la mesa puedan perdérselas. Estos son buenos ejemplos de la diferencia apenas obserbable.
Este es un ejemplo que me mostró un jugador de poker profesional. Me dijo que mire a cierto jugador de su mesa. Siempre que el jugador hacía una gran apuesta se recostaba en su silla. Cuanto más atrás, más confiado estaba en su mano. Si se sentaba recostado sobre la mesa, estaba hechandose un farol. A mitad de camino, solo tenía alguna posibilidad con varias salidas. Totalmente recostado en la silla, tenía una mano monstruosa. Le había tomado al profesional varias horas para tener la lectura correcta de esta lectura. El estaba operando al buscar una diferencia apenas observable en la postura del jugador de poker.
Más tarde, otro jugador me mostró un aspecto diferente de esta idea. Me dijo que cuando era último en actuar en una mano de poker en el river, siempre tomaba ventaja de la situación para enviar un mensaje a otros jugadores de la mesa. Primero, tomaba su decisión de sobre la mano en juego. Una vez que sabía cual sería su juego, tomaba ventaja por ser el último en actuar (“estar en el escenario” lo llamaba el). El enviaba un mensaje a todos en la mesa. Por ejemplo, iba a retirar la que creía que era la segunda mejor mano. Pero antes de retirarse hablaba de la mano de tal forma que parecía estar peleando con la decisión de retirarse. De esta forma intentaba sacar el coraje a los demás jugadores de que faroleen con el, haciendo parecer que no estaba totalmente seguro de retirar la mano.
Esto es lo que me dijo: “Casi nunca haces una actuación para un jugador de poker que está en una mano contigo, ellos ya están prestando atención. Estás hablando para que el resto de los jugadores presten atención y tomen la lectura que estás intentando que vean. Debes hablar lo suficiente como para que se interesen, pero no demasiado como para que crean que estás enviando un mensaje”.
En otras palabras, estás intentando hacer que los jugadores “solo noten” tu juego de poker, solo lo suficiente para que entiendan el mensaje pero no lo suficiente como para que vean que la seña viene envuelta y con moño para regalo y haciendo tic-tac como una bomba de tiempo. La diferencia apenas observable trabaja de muchas formas, pero cuanto más inconspicua es, más beneficio de la información que envías o recibes tendrás.





